Ondas de choque diamagnéticas en ortopedia: qué son, cómo funcionan y dónde se usan
En resumen
Las ondas de choque diamagnéticas se generan con una bobina de alta intensidad y un lente de aleación diamagnética que permiten modular la forma de la onda. Según el ortopedista Dr. Iván Hernández, eso reduce la fase negativa asociada al dolor, permite trabajar con energías más altas y en fases agudas, y añade un efecto de rebote diamagnético sobre el edema. Él las usa en tendinopatías, fascitis plantar, pseudoartrosis, fracturas por estrés y artrosis inicial, con protocolos orientativos de 3 a 5 sesiones semanales.
Conferencia del 20 de octubre de 2026 (60 minutos, con capítulos). Verla en YouTube.
¿Qué son las ondas de choque y de dónde vienen?
Las ondas de choque son impulsos acústicos de muy corta duración y alta presión. Su uso médico empezó en los años 80, pero su historia es industrial. El Dr. Hernández la resume así:
- Década de los 60: ingenieros de Dornier, una empresa aeronáutica alemana, estudiaban la fatiga que causaban en los fuselajes las ondas generadas por el impacto de gotas de agua.
- 1966: un ingeniero sintió una vibración «casi como electricidad» al tocar una lata impactada por un proyectil. No era corriente: era la onda transmitida a su cuerpo.
- 1980: la misma empresa desarrolló la primera máquina para uso en humanos y, en Múnich, el Dr. Chaussy la usó para destruir un cálculo renal (litotricia).
- 1988: al estudiar posibles daños en estructuras vecinas, como la cadera, se observaron efectos regenerativos y osteogénesis; ese año se hizo la primera intervención a nivel óseo, en retardos de consolidación y no uniones.
Con el tiempo se describieron efectos de angiogénesis, modulación de la respuesta inflamatoria y remodelación de tejidos, que son la base de su uso en ortopedia.
¿Por qué las ondas de choque convencionales duelen?
Por su fase negativa prolongada. La onda de los generadores convencionales (electrohidráulicos, electromagnéticos o piezoeléctricos) tiene una forma fija: subida rápida, pico alto, descenso rápido y una fase negativa larga. Esa fase es la que más dolor produce.
El Dr. Hernández explica dos consecuencias clínicas: el uso quedaba limitado a fases crónicas, porque en fases agudas el paciente no lo toleraba, y en pseudoartrosis se recurría muchas veces a anestésicos locales o sedación. Algunos pacientes abandonan el tratamiento por el dolor.
¿Qué cambia con la onda de choque diamagnética?
La onda se vuelve modulable. Un generador diamagnético y un lente de aleación diamagnética permiten ajustar los gradientes temporales y espaciales de la onda, reducir su fase negativa y potenciar la positiva.
| Característica | Onda convencional | Onda diamagnética |
|---|---|---|
| Generador | Electrohidráulico, electromagnético o piezoeléctrico | Bobina de alta intensidad y lente de aleación diamagnética |
| Forma de la onda | Fija | Modulable (gradientes de tiempo y espacio) |
| Fase negativa | Prolongada | Reducida |
| Duración citada | 0,5 a 0,8 microsegundos | 0,1 microsegundos |
| Fases en que se usa | Principalmente crónicas | Agudas, subagudas y crónicas |
| Efecto adicional | No | Rebote diamagnético (edema, drenaje, bioestimulación) |
Fuente: conferencia del Dr. Iván Hernández, 20 de octubre de 2026.
Cómo se genera la onda
Una bobina de alta intensidad, que según el ponente llega hasta 2 teslas, genera un pulso electromagnético. Ese pulso repele un lente en el extremo del cabezal y el lente produce el impulso acústico: la onda de choque. En el rebote se produce una acción diamagnética que, de acuerdo con el Dr. Hernández, ayuda al control del edema, al drenaje de líquidos y a la bioestimulación, y se acompaña de liberación de endorfinas.
¿Cómo se elige la profundidad? Lentes de Fresnel y parámetros
La profundidad depende del lente de Fresnel: entre más anillos tiene el lente, más superficial es el foco; entre menos anillos, más profundo y dirigido. Hay un lente desfocalizado para tratamientos superficiales y lentes de 20, 30, 40 y 60. Durante las preguntas, el Dr. Felipe Torres añadió que los discos cubren rangos de 1,5 a 6,5 cm y que la frecuencia baja puede sumar entre medio y un centímetro, hasta unos 7 cm.
En el equipo que usa el ponente, el CTU S Wave, se ajustan cinco parámetros:
- Lente: la profundidad del foco.
- Energía: con poca energía predomina el efecto sobre el dolor, el edema y los tejidos blandos; con más energía aumenta el impacto regenerativo, y al máximo puede fragmentar calcificaciones, como en la tendinitis calcificada.
- Rise: el tiempo de subida de la onda; un rise alto produce una onda más rápida y con un pico más alto.
- Repeticiones: los impulsos por sesión.
- Campo diamagnético: cuánto efecto de rebote diamagnético se busca.
El Dr. Hernández cuenta que muchas veces, después de la sesión de ondas de choque, hace una segunda sesión con predominio diamagnético: lente desfocalizado, energía y rise bajos, muchas repeticiones y el campo diamagnético al máximo, buscando sobre todo el control del dolor.
¿Qué ventajas clínicas describe el ponente?
- Tolerancia: al reducir la fase negativa, el tratamiento es mucho mejor tolerado y el ponente lo describe como prácticamente indoloro.
- Más energía: por eso mismo se puede trabajar con energías más altas, útil por ejemplo en pseudoartrosis.
- Adaptabilidad: con un solo equipo, al cambiar lente, energía, rise y frecuencia, se logra un efecto focal profundo o uno superficial, sin necesidad de dos máquinas.
- Efecto drenante: el rebote diamagnético ayuda a la reabsorción de hematomas y al control del edema.
- Estimulación regenerativa: neoangiogénesis, factores de crecimiento y activación de la reparación celular.
- Fases tempranas: lesiones agudas y subagudas.
- Seguridad: sesiones de 3 a 5 minutos con calentamiento mínimo del disco; el efecto secundario habitual es un enrojecimiento leve que desaparece en minutos. En zonas donde el hueso está cerca de la piel, como en la epicondilitis, puede haber una molestia tolerable.
¿En qué patologías ortopédicas se usa?
| Grupo | Indicaciones mencionadas |
|---|---|
| Tendinopatías y tejidos blandos | Epicondilitis y epitrocleítis; tendinitis calcificada y no calcificada del hombro; tendinopatía aquílea y rotuliana; fascitis plantar con o sin espolón; bursitis |
| Patología ósea | Retardo de consolidación y pseudoartrosis; fracturas por estrés (por ejemplo, de metatarsianos); edema óseo por sobreuso; osteocondritis en estadios iniciales |
| Articulaciones | Rizartrosis; artrosis de rodilla inicial; pacientes con artrosis avanzada que no desean cirugía |
| Otras | Síndrome del túnel carpiano leve a moderado; dedo en gatillo; fibromialgia |
| En estudio | Pinzamiento femoroacetabular en pacientes «limítrofes», de 60 a 65 años, que no son candidatos a artroscopia ni todavía a reemplazo de cadera |
Dos observaciones de su práctica. En fascitis plantar con espolón, ha visto en imágenes una remodelación del punto de inserción de la fascia. Y en deportistas (runners, bailarinas de ballet, alto rendimiento) las fracturas por estrés y el edema medular por sobreuso son cada vez más frecuentes en consulta.
El ponente también presentó el caso de una paciente con 17 cirugías previas en el húmero y una pseudoartrosis recalcitrante. Se cambió el material de osteosíntesis por una placa onda con mayor aporte de injerto y luego se hicieron 5 sesiones de ondas de choque diamagnéticas. Mostró radiografías con consolidación y corticalización. Es un caso individual, no un resultado generalizable.
¿Qué dice la evidencia?
El Dr. Hernández citó dos líneas: una serie de 66 pacientes con rizartrosis que mostró reducción del dolor en la escala visual análoga con 3 sesiones, y un estudio en tendinopatía del hombro con mejoría en la escala de Constant frente a la fisioterapia convencional. Él mismo señaló el límite: hacen falta volúmenes de pacientes estadísticamente significativos, ensayos controlados aleatorizados y metanálisis para que estas terapias lleguen a las guías clínicas. Las publicaciones científicas PERISO reúnen los estudios disponibles.
¿Cuál es el protocolo orientativo?
| Parámetro | Rango orientativo |
|---|---|
| Sesiones | 3 a 5, una por semana |
| Energía | Baja a media en tendones y tejidos blandos (con rise bajo); más alta en patología ósea, medular, osteocondral o femoroacetabular |
| Impulsos por sesión | 120 a 300 |
| Duración | 3 a 6 minutos |
| Lente | De 20 a 60, según la profundidad del tejido |
En artrosis de pacientes con muchas cirugías previas, el ponente espacia las sesiones cada 15 a 20 días y combina ondas de choque con sesiones diamagnéticas. Para la rizartrosis compartió esta configuración: lente con separador, energía de 10 a 20, rise máximo de 20, frecuencia de 2 a 3 y campo diamagnético al 60 o 70 %, seguida de una fase diamagnética con energía y rise de 10, frecuencia alta y campo al máximo.
Son los parámetros que el ponente comparte en la conferencia. Cada tratamiento se ajusta al paciente, a la patología y a la fase de la lesión.
¿Hay que elegir entre onda radial y focal?
Según el Dr. Hernández, no. Los equipos convencionales entregan una onda radial o focal fija. Con la tecnología diamagnética, en cambio, «no estoy jugando con radial o focal, sino con un gradiente de tiempo y espacio de una onda de choque para buscar un efecto sobre un tejido». El Dr. Torres lo comparó con la evolución de los teléfonos: los equipos anteriores no desaparecen, se adaptan.
Dr. Iván Hernández
Médico cirujano y ortopedista de la Universidad del Rosario, con formación en trauma complejo y cirugía reconstructiva en la Escuela Médica de Hannover. Cirujano de trauma en la Universidad de La Sabana y la Clínica Palermo, y profesor de pregrado y posgrado de la Universidad de La Sabana.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una onda de choque diamagnética?
Es una onda de choque generada por un generador diamagnético y un lente de aleación diamagnética, que permite modular sus gradientes temporales y espaciales. Según el Dr. Iván Hernández, eso reduce la fase negativa de la onda, asociada al dolor del tratamiento, y añade un efecto de rebote diamagnético sobre el edema y el drenaje de líquidos.
¿En qué se diferencia de la onda de choque convencional?
La onda convencional tiene una forma fija, con un pico alto y una fase negativa prolongada que genera dolor y limita su uso a fases crónicas. La diamagnética es modulable, con una fase negativa reducida; el Dr. Hernández cita una duración de 0,1 microsegundos frente a 0,5 a 0,8 microsegundos de la convencional.
¿En qué patologías ortopédicas se usa?
El Dr. Hernández la usa en tendinopatías (epicondilitis, epitrocleítis, tendinitis del hombro, aquílea y rotuliana), fascitis plantar, retardo de consolidación y pseudoartrosis, fracturas por estrés, edema óseo por sobreuso, rizartrosis y artrosis de rodilla inicial, bursitis, síndrome del túnel carpiano leve a moderado y dedo en gatillo, y estudia su uso en pinzamiento femoroacetabular.
¿Cuántas sesiones se hacen?
Como protocolo orientativo, el Dr. Hernández describe de 3 a 5 sesiones, una por semana, de 120 a 300 impulsos y de 3 a 6 minutos cada una, con energía más baja en tejidos blandos y más alta en hueso. Los parámetros se ajustan a cada paciente y patología.
¿Se puede aplicar con material de osteosíntesis?
El Dr. Hernández relata que no ha visto fallas de material con el uso de la onda y que, en una paciente con pseudoartrosis de húmero operada con placa, aplicó las sesiones con el material puesto a partir de la cuarta semana del posoperatorio.
¿Hay que elegir entre onda radial y focal?
Según el Dr. Hernández, con la tecnología diamagnética no se elige entre radial o focal: se ajusta el gradiente de tiempo y espacio de la onda (lente, energía, rise, repeticiones y campo diamagnético) según el efecto que se busca en el tejido.
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Contenido educativo dirigido a profesionales de la salud, basado en la experiencia clínica que el ponente compartió en una conferencia. No reemplaza el criterio médico ni constituye una recomendación de tratamiento para un paciente en particular.